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Posted: Sat-24-Jul-2010 - 0 comment(s) [ Comment ] - 0 trackback(s) [ Trackback ]
Category: Movies

Dioses y Monstruos

De vez en cuando, el cielo de la pantalla de cine se abre y vemos un amanecer puro que nos sobrecoge con su sencillamente indefinible belleza. En 1998 Bill Condon hizo de la sencillez catarata de emociones, haciendo brotar de los últimos días de un director maldito, James Whale, un decisivo poema fílmico que se instaló para siempre en el más exquisito rincón de nuestra memoria cinematográfica.

Ian McKellen, metiéndose en la piel de Whale nos regala una soberbia representación de un genio enclaustrado en una homosexualidad marchita de la que quisiera escapar, pero en la que haya consuelo gracias a la inesperada intervención de un jardinero con apariencia de Dios y sin ninguna vocación de ser monstruo de nadie.

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Comandada por un equipo gay de primer orden con el director y guionista Bill Condon, el productor ejecutivo Clive Barker, el autor de la novela original (‘Father of Frankenstein’) Christopher Bram y naturalmente su principal protagonista Ian McKellen, ‘Dioses y Monstruos’ narra en clave de ficción el transcurso de los últimos días del director de ‘Frankenstein’, ‘El Hombre Invisible’, y ‘La Novia de Frankenstein’.

Estamos a finales de los 50 en Hollywood, donde Whale (McKellen), prematuramente anciano y torturado por los fantasmas de su pasado, vive una existencia apacible pero monótona, arrastrando las secuelas físicas y emocionales de sucesivos ictus cerebrales que le precipitan a una muerte segura. Junto a él, su leal ama de llaves, Hannah (Lynn Redgrave), quien sin embargo desaprueba no sólo su promiscuidad sexual sino su sexualidad en sí misma es su única regular compañía.

Los recuerdos vívidos de su juventud durante la I Guerra Mundial en su natal Inglaterra, se mezclan con los más recientes de los pijama parties celebrados alrededor de su piscina alrededor de la cual, imberbes twinks aspirantes a alcanzar un pedazo de cielo en Hollywood, complacían los pasados días del cineasta.

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Y entre esos recuerdos y alguna entrevista autocomplaciente a algún superagradecido aspirante a periodista, un día la aparición de un nuevo jardinero, el ex marine Clayton Boone (Brendan Fraser), viene a proporcionarle un inesperado diferente haz de luz a su inevitable crepúsculo.

Boone pasará a ser su confidente primero, luego ofendido por ser abusado como objeto de deseo, aunque más tarde retornado y finalmente cuasi forzado verdugo de este, que cegado por el dolor de todas sus certezas, pretenderá hacer de su mejor amigo, su monstruo.

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La belleza también reside en la tragedia y la lenta agonía física que conduce a la derrota del cuerpo viene cargada de lírica que la mayoría no está por la labor de aceptar. La decadencia del cuerpo supone inevitablemente la cercanía a la muerte del mismo, aunque también a la liberación del espíritu. La oxidación de nuestro organismo a todos los niveles es sintomático siempre, de una vida menos regalada, pero también el anticipo del fin de toda tara.

‘Dioses y Monstruos’ es dentro de sus fronteras obviamente trágicas, un retrato intimista, de espectacular belleza sobre esta decadencia, sí, pero también sobre el extraordinario poder curativo de la amistad verdadera, aparte de, por si hacía falta mencionarlo, una obra maestra sin ambages, y confieso, uno de los motivos por los que esta sección nació: para encontrar la perfecta excusa para hablar hoy sobre ella.

Fuente: Ambienteg.com

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